Paperlock está hecho para una sola cosa: que cuando necesites un papel, lo tengas en segundos, y no después de una tarde entera rebuscando. Este es el camino completo.
Hay tres formas de guardar un documento en tu caja fuerte, y ninguna implica escribir:
A casi todo el mundo le sorprende cuántos documentos hay ya en sus fotos. Cientos, normalmente. Paperlock los encuentra en un par de minutos.
En el momento en que un documento entra en tu caja fuerte, Paperlock lo lee como lo haría un ayudante muy paciente, y apunta lo importante:
Cada documento recibe un título claro y humano, como «Recibo de Blue Bottle Coffee — $14.20», y una tarjeta ordenada con todo lo que Paperlock ha averiguado. Sin carpetas que crear ni etiquetas que mantener. Incluso lee las notas escritas a mano.
Los documentos sensibles — pasaportes, carnés, informes médicos — reciben un cuidado extra: aparecen difuminados en tu biblioteca hasta que confirmas que eres tú con Face ID.
Aquí es donde Paperlock deja de ser un archivador y empieza a ser útil. Un único cuadro de búsqueda, y le hablas como a una persona:
Cada respuesta viene acompañada de los documentos de los que sale, para que lo compruebes con tus propios ojos. Y si la respuesta no está en tu caja fuerte, Paperlock lo dice claramente: nunca se inventa nada.
¿Sin internet? No pasa nada. La búsqueda básica funciona sin conexión. Las respuestas más avanzadas necesitan conexión, y la app te lo avisa con naturalidad cuando es el caso.
Tu caja fuerte se abre con Face ID, se bloquea sola cuando te alejas y oculta su contenido en el selector de apps. Los documentos se cifran en tu móvil con la misma protección que Apple usa para tus datos más sensibles. Cuando Paperlock lee un documento, nuestros servidores lo procesan solo el tiempo justo para entenderlo, y después lo olvidan. No se guarda nada de nuestro lado y nada se usa jamás para entrenar sistemas ni para publicidad.
Paperlock está en el App Store para iPhone. Gratis para probar.
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