Si compraste un producto nuevo en España a partir del 1 de enero de 2022, el vendedor responde de él durante tres años desde la entrega. Ese es el plazo de la garantía legal, y no depende de que la marca te haya dado un folleto bonito ni de que hayas registrado el aparato en ninguna web. Lo dice el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, reformado por el Real Decreto-ley 7/2021. Antes de 2022 el plazo era de dos años, así que la fecha de compra manda.
Dentro de esos tres años hay un segundo plazo que casi nadie conoce y que decide muchas discusiones: durante los dos primeros años se presume que la falta de conformidad ya existía cuando te entregaron el producto. Es decir, no tienes que demostrar nada. En el tercer año la presunción se acaba y la carga de la prueba pasa a ti. Por eso las fotos del defecto y los correos con la tienda valen tanto.
Qué es exactamente la garantía legal
La ley no habla de «averías», habla de falta de conformidad: que el producto no sea el que se describió, que no sirva para el uso normal, que no tenga la calidad habitual de productos de su tipo o que le falten accesorios y actualizaciones prometidas. Un lavavajillas que hace ruido de fábrica está tan «no conforme» como uno que no enciende.
Quien responde es el vendedor, no el fabricante. Si compraste la televisión en una cadena de electrodomésticos, la reclamación va a esa cadena, aunque el servicio técnico sea de la marca. Es un detalle que ahorra semanas de pelota entre unos y otros.
Qué puedes pedir y en qué orden
Los remedios están en los artículos 118 y siguientes:
- Reparación o sustitución, a tu elección, salvo que la opción que pidas sea desproporcionada. Ambas son gratuitas —incluidos portes, mano de obra y materiales— y deben hacerse en un plazo razonable y sin mayores inconvenientes para ti.
- Si la reparación o la sustitución no resuelven el problema, no se hacen en plazo, o el fallo reaparece, puedes pedir rebaja del precio o resolver el contrato y recuperar tu dinero.
Hay además una regla útil para aparatos: el productor debe garantizar la existencia de repuestos durante diez años desde que el producto deja de fabricarse (art. 127 bis). No es garantía, es disponibilidad de piezas, pero es el argumento que te salva cuando te dicen que «ya no hay recambios».
Garantía legal frente a garantía comercial
| Garantía legal | Garantía comercial | |
|---|---|---|
| Quién responde | El vendedor | Quien la ofrece: fabricante o tienda |
| Cuánto dura | 3 años desde la entrega (bienes nuevos desde 2022) | Lo que diga su documento |
| Segunda mano | Se puede pactar menos, nunca menos de 1 año | Voluntaria, puede no existir |
| Qué presentar | Prueba de compra con fecha | El documento de garantía y la prueba de compra |
| Dónde está la norma | TRLGDCU, arts. 114–127 | TRLGDCU, arts. 125 y ss. |
La garantía comercial es voluntaria y nunca puede reducir la legal: si la marca te da dos años «de garantía», sigues teniendo tus tres años frente a la tienda. Debe entregarse por escrito o en soporte duradero si lo pides, y su contenido lo fija quien la ofrece, así que conviene leer qué excluye antes de contar con ella.
El papel: qué prueba la compra
Cualquier prueba vale: el extracto bancario, la confirmación del pedido, la factura electrónica. El ticket o la factura con fecha son simplemente lo más rápido de enseñar. El problema es físico: los tickets térmicos se borran en meses, y el de una lavadora de 700 euros no es distinto del de un café. Fotografíalo el mismo día.
La carpeta que de verdad hace valer una garantía suele tener:
- ticket o factura con fecha y precio;
- certificado o folleto de garantía comercial, si lo hay;
- el número de serie de la etiqueta del aparato, fotografiada antes de que la humedad se la coma;
- fotos del defecto con fecha;
- los correos con el vendedor;
- los informes o partes del servicio técnico.
Si quieres montarla sin pensar demasiado, la guía para llevar el control de las garantías y el generador de fichas de compra hacen justo eso.
Cómo reclamar si la tienda se hace la sueca
Primero, por escrito al vendedor, con la prueba de compra y una descripción del fallo. Un correo sirve y deja rastro. Si no contestan, pide la hoja de reclamaciones: es obligatoria en establecimientos y también existe en formato electrónico en la mayoría de comunidades autónomas.
Después tienes las OMIC (oficinas municipales de información al consumidor) y el organismo de consumo de tu comunidad autónoma, que varía según dónde vivas. Y está el arbitraje de consumo, gratuito, si la empresa está adherida o acepta someterse. Ante la duda sobre el trámite concreto, consulta la fuente oficial o pasa por tu oficina de consumo: los plazos y los formularios cambian de una comunidad a otra.
Cómo guardarlo
Manual, y funciona: el día de la compra haz una foto del ticket y otra de la etiqueta con el número de serie, mételas en un álbum llamado «Garantías» y crea un evento de calendario el día en que se cumplen tres años, con recordatorio un mes antes. Cuando llegue el aviso, revisas si algo cojea antes de que se acabe el plazo. Para las compras grandes, apunta también dónde compraste y con qué tarjeta.
Lo pesado es mantenerlo. Paperlock hace esa parte: lee la fecha y el importe del ticket, archiva el documento con la compra a la que pertenece y, cuando activas los recordatorios, avisa 30 y 7 días antes de que venza el plazo. Si prefieres una vista de conjunto, el seguimiento de fechas de caducidad muestra qué garantías siguen vivas.
Y si lo que tienes entre manos es una devolución o una reparación que se está complicando, en garantías y devoluciones de compras grandes está el guion paso a paso.